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Monday, December 11, 2006

El Barco Ebrio

Para las personas que vimos La Belleza de Pensar (en su buena época) y que vemos Una Belleza Nueva -O sea, esas personas que tienen alma de Mosquetos- este poema se nos hará conocido; Es uno de los principales referentes para Cristián Warnken conductor de "las Bellezas" antes nombradas.

Tuve la suerte un día, de esos que no todos aprovechan, de ir a uno de estos eventos de "ExpoNovatos" o "Talleres vocacionales" que se estaba haciendo un sábado de algún mes durante este año en la Universidad del Desarrollo. Mi único motivo para ir era que inauguraba Cristián y quería conocerlo en persona y eso hice, fuí, me había registrado a Bachillerato pero terminé llendo hasta Literatura para poder conversar con él.
Fue una mañana muy especial, éramos cinco pelagatos conversando con Cristián y bueno, todos teníamos alma Mosqueta, todos teníamos esa pasión por leer que tanto hace falta hoy en día y lo que es más todos teníamos una inquietud por mejorar la cultura.

Hoy recuerdo esta anécdota (de la cual obtuve el mail de Cristián en la U. del Desarrollo al cúal todavía no envío nada, pero el mail está) con el mero fin de poner este maravilloso poema que en muy bellas palabras y frases da nuevos sentidos a la vida.

Disfrutenlo, el poema es de Jean Arthur Rimbaud y se titula:

"El Barco Ebrio"

Mientras descendía por Ríos impasibles,
Sentí que los remolcadores dejaban de guiarme:
Los Pieles Rojas gritones los tomaron por blancos,
Clavándolos desnudos en postes de colores.

No me importaba el cargamento,
Fuera trigo flamenco o algodón inglés.
Cuando terminó el lío de los remolcadores,
Los Ríos me dejaron descender donde quisiera.

En los furiosos chapoteos de las mareas,
Yo, el otro invierno, más sordo que los cerebros de los niños,
¡Corrí! Y las Penínsulas desamarradas
Jamás han tolerado juicio más triunfal.

La tempestad bendijo mis desvelos marítimos.
Más liviano que un corcho dancé sobre las olas
Llamadas eternas arrolladoras de víctimas,
¡Diez noches, sin extrañar el ojo idiota de los faros!

Más dulce que a los niños las manzanas ácidas,
El agua verde penetró mi casco de abeto
Y las manchas de vinos azules y de vómitos
Me lavó, dispersando mi timón y mi ancla.

Y desde entonces, me bañé en el Poema
De la Mar, lleno de estrellas, y latescente,
Devorando los azules verdosos; donde, flotando
Pálido y satisfecho, un ahogado pensativo desciende;

¡Donde, tiñiendo de un golpe las azulidades, delirios
Y ritmos lentos bajo los destellos del día,
Más fuertes que el alcohol, más amplios que nuestras liras,
Fermentaban las amargas rojeces del amor!

Yo sé de los cielos que estallan en rayos, y de las trombas
Y de las resacas y de las corrientes:
¡Yo sé de la tarde, Del Alba exaltada como un pueblo de palomas,
Y he visto alguna vez, eso que el hombre ha creído ver!

¡Yo he visto el sol caído, manchado de místicos horrores.
Iluminando los largos flecos violetas,
Parecidas a los actores de dramas muy antiguos
Las olas meciendo a lo lejos sus temblores de moaré!

¡Yo soñé la noche verde de las nieves deslumbrantes,
Besos que suben de los ojos de los mares con lentitud,
La circulación de las savias inauditas,
Y el despertar amarillo y azul de los fósforos cantores!

¡Yo seguí, durante meses, imitando a los ganados
Enloquecidos, las olas en el asalto de los arrecifes,
Sin pensar que los pies luminosos de las Marías
Pudiesen frenar el morro de los Océanos asmáticos!

¡Yo embestí, sabed, las increíbles Floridas
Mezclando las flores de los ojos de las panteras con la piel
De los hombres! ¡Los arcos iris tendidos como riendas
Bajo el horizonte de los mares, en los glaucos rebaños!

¡Yo he visto fermentar los enormes pantanos, trampas
En las que se pudre en los juncos todo un Leviatán;
Los derrumbes de las aguas en medio de la calma,
Y las lejanías abismales caer en cataratas!

¡Glaciares, soles de plata, olas perladas, cielos de brasas!
Naufragios odiosos en el fondo de golfos oscuros
Donde serpientes gigantes devoradas por alimañas
Caen, de los árboles torcidos, con negros perfumes!

Yo hubiera querido enseñar a los niños esos dorados
De la ola azul, los peces de oro, los peces cantores.
-Las espumas de las flores han bendecido mis vagabundeos
Y vientos inefables me dieron sus alas por un momento.

A veces, mártir cansada de polos y de zonas,
La Mar cuyo sollozo hizo mi balanceo más dulce
Elevó hacia mí sus flores de sombra de ventosas amarillas
Y yo permanecía, al igual que una mujer, de rodillas...

Casi isla, quitando de mis bordas las querellas
Y los excrementos de los pájaros cantores de ojos rubios.
¡Y yo bogué, mientras atravesando mis frágiles cordajes
Los ahogados descendían a dormir, reculando!

O yo, barco perdido bajo los cabellos de las algas,
Arrojado por el huracán contra el éter sin pájaros,
Yo, a quien los Monitores y los veleros del Hansa
No hubieran salvado la carcasa borracha de agua;

Libre, humeante, montado de brumas violetas,
Yo, que agujereaba el cielo rojeante como una pared
Que lleva, confitura exquisita para los buenos poetas,
Líquenes de sol y flemas de azur;

Yo que corría, manchado de lúnulas eléctricas,
Tabla loca, escoltada por hipocampos negros,
Cuando los julios hacían caer a golpes de bastón
Los cielos ultramarinos de las ardientes tolvas;

¡Yo que temblaba, sintiendo gemir a cincuenta leguas
El celo de los Behemots y los Maelstroms espesos,
Eterno hilandero de las inmovilidades azules,
Yo extraño la Europa de los viejos parapetos!

¡Yo he visto los archipiélagos siderales! y las islas
Donde los cielos delirantes están abiertos al viajero:
-¿Es en estas noches sin fondo en las que te duermes y te exilas,
Millón de pájaros de oro, oh Vigor futuro?

¡Pero, de verdad, yo lloré demasiado! Las Albas son desoladoras.
Toda luna es atroz y todo sol amargo:
El acre amor me ha hinchado de torpezas embriagadoras.
¡Oh que mi quilla estalle! ¡Oh que yo me hunda en la mar!

Si yo deseo un agua de Europa, es el charco
Negro y frío donde, en el crepúsculo embalsamado
Un niño en cuclillas colmado de tristezas, suelta
Un barco frágil como una mariposa de mayo.

Yo no puedo más, bañado por vuestras languideces, oh olas,
Arrancar su estela a los portadores de algodones,
Ni atravesar el orgullo de las banderas y estandartes,
Ni nadar bajo los ojos horribles de los pontones.


Desde mi Barco Pirata me despido
El Bardo

Sunday, December 03, 2006

Asfixiante sol


Era otro día más, el sol nuevamente lo cubría todo. Hasta la sombra más oscura se transparentaba frente a la presencia del astro rey que últimamente a estado muy prendido.
Y como ya es sabido el sol es mi kryptonita, me desactiva, me vuelve inerte, paso de ser el hombre más feliz y optimista a ser una bosta tirada sobre una cama tratando de soportar el calor.
Así que ese era el panorama: Me encontraba tirado como un estropajo sobre una cama levemente desordenada y en una pequeña pieza asfixiante tratando de enfrentar levemente el infierno que me rodeaba. No era capaz de pensar ni mucho menos de pararme a buscar el ventilador (a ese nivel de muerte llegaba).
Por suerte o por milagro alguien me leyó el pensamiento y entró a mi antro con el ventilador y una toalla mojada. La felicidad que me produjo sentir la humedad sobre mi sien solo es comparable con la felicidad del primer beso o la felicidad de ser en su máxima potencia. Y ahora revitalizado solo atiné a darle las gracias y salir corriendo a hacer lo que tenía que haber echo siempre: Soportar el calor y enfrentarme al mundo.

Salí a la calle, revisé mis bolsillos, no faltaba nada. Comencé el viaje... pero... ¿A donde iba?

Es obvio, iba a zarpar...

¿Un viaje al mar? Lo sabrás en la siguiente entrega...


Se despide "calurosamente"
El Bardo, sofocado.

Friday, December 01, 2006

Asesinas

Muchas son las historias que hablan de asesinos o ladrones que dejaban adrede o de manera inconsciente pistas en la escena del crimen para que los persiguieran y capturaran luego de varias investigaciones y persecuciones (que a veces duraban años, como en el caso de Jack el Destripador que recién 100 años después vienen a conocer su rostro). Un asesino en serie normalmente trabajaba en base a un plan preestablecido que dependiendo de las variables divergia de su guión inicial o se deslizaba sin más ni más a su máxima expresión.

Y bajo el ardiente sol mi compadre me preguntó: "¿Por qué dices que las minas son asesinas?". Sólo le conté un par de historias de asesinos y antes de hacer la relación me dijo con su voz característica: "Hueón!! tienes razón, nunca lo había pensado así".


Es simple, una mina crea la ilusión en la mente el hombre enamorado (o enrollado para efectos del texto) mediante pistas, frases, reacciones, dichos, gestos, movimientos, imagenes, y un gran etcétera de cosas que, si un hombre se considera tal, lo hará
n pararse un momento y pensar: "Alto!!! aquí pasa algo!!" porque así es, esa mina tal vez consiente, tal vez inconsciente te ha dado indicios (pases para los más futboleros) de que algo le pasa a ella contigo, si eres muy enrollado creerás que si, que ella también siente lo mismo pero si eres una persona con los pies en la tierra (lo que no es mi caso) lo reanalizarás y dirás: "necesito más información, y que sea directa"... Le dije a mi amigo que tenía que explicarle que todos somos asesinos, yo me considero uno, no doy puntada sin hilo y normalmente mi método de conquista es el conocido "Tira y afloja" o el de "los momentos claves usados en su máxima expresión" (si no los conoces preguntale a alguien para que te los explique). Además, sumado a la jugada a la que yo llamo "pistas de asesino" no hay donde perderse... Pero la cosa es que, en este caso la mina esa con la que él estaba hablando era sin lugar a dudas una Asesina de profesión...


(Tú cara aquí)


Nos vemos, cuidence... y busquen nuevas víctimas (a menos que ya las tengas)
Los deja cariñosamente hasta una nueva entrega, El Bardo


Wednesday, November 29, 2006

Bajo el Sol

Me encontraba allí, tirado sobre un montón de piedras, acompañado por ese ya clásico asador que se aparece por las mañanas y se esconde por las noches. Me ardía todo: pies, manos, espalda y sobre todo la frente. Sudaba como enfermo y sumado a ésto que me encontraba en esos momentos donde uno solo piensa en acostarse en una cama con un ventilador en el mueble de noche y la televisión prendida emitiendo alguno de esos programas de la tarde. Era asfixiante todo. Y luego, repentinamente, esa figura que tantos días me ha salvado se cruzó frente a mis ojos. ¿Y yo? Yo traté inútilmente de volver a mi (como dice una canción por ahí) y lamentablemente dado mi lamentable estado lastimoso simplemente me tuve que conformar con su mirada fugaz, la silueta de su cuerpo avanzando hacia algún lugar. Y en mi mente ahora sólo escuchaba su nombre, esas sílabas danzantes que estremecen mi cuerpo cada vez que las pienso y siento.
Se me acerca otro tipo. Un amigo de tiempos remotos y viejas aventuras, ese casi pariente que me ha alegrado tantos días con su ocio extremo (casi tan extremo como el mío). Sin más ni más sacó de su bolsillo su mano y me la extiende. Yo, en medio de mi estado no atiné a responderle el saludo y él al ver mi reacción me sacó rápidamente de mi estado mental diciendo: "Hueón!!! tengo que contarte algo, vamos a vagar". No asimilé lo que dijo, solo se que luego de dichas palabras en mi mente se aparecieron decenas de figuras anónimas que decían: "Levántate, ésta será una de las últimas veces donde las cosas ocurrirán como lo han estado haciendo hasta ahora."
Me levanté y me dirijí a ese lugar, junto a él que me repetía: "(...) y uno se ilusiona poh!!! justo luego de esa pregunta que me hizo se puso una carita triste en el Nick, y ¡Puta!, uno se empieza a pasar los rollos y toda la hueá." Mi estado me volvía a pasar una mala pasada y sólo atiné a decir: "Así es hueón, a las minas les gusta jugar a las asesinas"...

¿¡Asesinato!? Lo dejáremos para la siguiente entrega...

Nos vemos, un abrazo
¡Que estén bien!

Atte. El Bardo